Journey, el cóctel sensorial de Thatgamecompany

Tal y como dijimos hace unos días, parece que PS Plus se ha despertado de la siesta, y este mes de septiembre ofrecerá juegos interesantes. Hoy os traemos algo sobre el que, sin duda, consideramos el título más importante de todo el catálogo: Journey.

Cuando vi las primeras muestras de Journey me costó reprimir el cabrón que llevo dentro. Muchos, entre los que me incluyo, pensaron de Journey que era otro título independiente que pretendía descubrir la sopa de ajo, otro viciado intento por intentar ser cine,  en una especie de torpe maniobra por hacer poesía de la imagen y acercarlo a algo artístico.

¿De qué cojones va esto? ¿Qué hay que hacer aquí? En la era de la abundancia tecnológica y digital, en una industria donde abundan los títulos plagados de ruido, refritos y remasterizaciones y donde los videojuegos triple A copan todos los esfuerzos de las desarrolladoras, es lógico pensar que la renuncia al exceso que es Journey suponga un guantazo en toda la cara.

gif tortazo

Después de todo, somos yonquis de la cultura del estrés y las mecánicas vertiginosas por lo que Journey intenta pervertir todo esto y llevar al videojuego a otro terreno. No sabemos si a terreno fértil. Pero lo que sí percibimos es que tal y como apunta este trabajo, Journey es un viaje especial en la mente de cada jugador.

Fue Pascal quien dijo: “He dicho con frecuencia que toda la desgracia de los seres humanos procede de una sola cosa, que es: no saber permanecer en paz dentro de una habitación”

En efecto, esto resume perfectamente la filosofía del trabajo de Thatgamecompany, que posee una estética refinada conjugada con una sencillez conmovedora.  Journey incorpora a su punto de partida un discurso sólido: el minimalismo de su desarrollo está basado en acciones simples del jugador, aunque cargadas de valor emocional.

ruinas Journey

Intentemos definir, etiquetar: Journey  es un juego de aventura y plataformas en tercera persona. Eres un enigmático ser humanoide vestido de rojo que aparece en mitad del desierto. No actúas a través de un personaje o un avatar predefinido. No tienes nombre. Eres ese humanoide sin identidad, que irás cargando de significado conforme avance tu singular experiencia.

Sin saber qué hacer, no tienes más remedio que avanzar, dejando a tu paso las sinuosas pisadas en la arena. Llegarás a una duna y en la cumbre se revela ante ti una vasta extensión donde  hay lápidas esparcidas, y una montaña de la que emerge una llamativa luz. No hay mensaje, no hay consigna.

montaña journey

El objetivo es claro: tú lugar está allí.  Ya en estos primeros compases, el planteamiento del diseño y su puesta en escena ponen en evidencia la simplicidad de las reglas del juego. Sólo puedes avanzar: los controles te permiten moverte, saltar y emitir un timbre. El timbre emite un sonido largo (si mantienes pulsado) y un sonido corto. Esto permitirá absorber la energía de unas curiosas telas atrapadas a lo largo del camino, activándolas para flotar y progresar, sorteando distintos obstáculos.

Tras palpar los sencillos controlos y comprobar de primera mano el rechazo frontal a la complejidad que supone el juego, ya puedes pasear y destapar el camino que Journey te invita a recorrer. Un camino de ruinas, desierto y ascenso.

Se suponía que esto era un videojuego, no un simulador de paseos por el Sáhara . – Anónimo

Journey tiene su tempo, tu tempo

El juego se organiza en clave secuencial y está marcada por la rigidez que impone  la inamovible referencia visual que constituye la montaña. El juego te permite dar vueltas y rodeos, avanzar sin dirección, pero nunca sin perder el camino. Es inevitable, allí donde se alza la montaña imponente, algo nos impulsa a seguir la señal. Es una luz demasiado sugerente y poderosa como para ignorarla.

En este punto, el jugador siente que el juego le deja sólo para que él mismo coja las riendas y campe a sus anchas, marcando su propio tempo, para que se deje llevar y sienta como propia la aventura. El viaje se focaliza en la observación y la exploración de paisajes poéticos.  Se construye como una experiencia contemplativa que ignora la dificultad y el reto. Eso no importa en Journey. No es un desafío y tampoco puedes morir. Morir aquí no sería interesante. Sólo detenerte y avanzar en una búsqueda sucesiva de bellas sensaciones.

paseo journey

En cierto modo, Journey transmite una honestidad emocional que lo hace enigmático y profundo. Su coherencia discursiva es brutal: la puesta en escena, la composición plástica, sus encuadres, su banda sonora, el hecho de mostrar lo poco que sugiere de la trama en lugar de contarlo, todo en conjunto logra conferir al título un carácter auténtico, delicado y con cierto sabor a viaje iniciático.

Lo que aquí está en juego es una historia de superación, donde la soledad da paso a la autognosis, un mirar adentro que servirá a cada uno, de forma subjetiva, para extraer su propia enseñanza. Como si del capitán Ahab de H. Melville se tratara, el desierto representa un paisaje inmenso y solitario donde suceden cosas antes de llegar a la luz, la quimera imaginaria.

TGC y su enigmático mundo narrativo

Uno de los logros de Journey  como experiencia interactiva es el de su concepto de profundización en la narrativa  por encima del avance de la trama, ya que como tal, Journey no tiene trama. Más bien, una serie de pedacitos de cinemática que dejan entrever un posible trasfondo de lo que allí ha podido ocurrir y que podréis descubrir en internet. Más allá de eso, lo que consigue el título es que el jugador no se siente impulsado a resolver el fino hilo de la trama sino más bien a explorar un mundo inmersivo que juguetea con las emociones.

humanoide

¿Qué pinta la IA? No estás tan sólo

Es posible que después de avanzar un tramo, atrapado por la naturaleza íntima del juego, te sorprenda ver algo que creerías inaudito. De golpe, la soledad y sutileza que desprenden los escenarios se verá sacudida por la aparición de algo. Un ser humanoide, otro personaje calcado a ti se planta frente a ti. Nuevamente, la simplicidad formal no indica ni revela nada. ¿Quién es? ¿Qué sentido tiene un compañero? ¿En serio me estás hablando de IA?

Tu nuevo amigo no es sino otro jugador como tú, que sólo podrá comunicarse contigo a través del timbre. Dicho timbre podrá beneficiarlo, impulsándolo y dándole energía. Esto convierte el modo multijugador en algo básico, reducido a un esqueleto, donde los jugadores podrán cooperar y ayudarse en el juego.

coop journey

Si tienes la fortuna de llegar acompañado al crescendo emocional en el que se convierte el ascenso a la montaña, donde debes luchar para resistir un fuerte vendaval, seguramente estés de acuerdo conmigo en que la sorpresa es agradable y plagada de posibles lecturas. Que cada uno saque sus conclusiones.

Resumiendo, Journey es una pequeña obra de arte que esconde muchísimo más que una sorprendente identidad estilística. Es un juego libre de encorsetamientos, que pone énfasis en estirar los límites expresivos del lenguaje del videojuego, y que inevitablemente, te removerá las entrañas y te dejará rumiando. Rumiando en tu propia historia y en la pulsión de descubrir que todos tenemos.

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