Pokémon Go, amores no correspondidos y Zubats

Tatsuo Nomura, un trabajador de Google, se despertó un día con una broma genial para el día de los inocentes; crear un tráiler falso en el que se podían capturar pokémon en la vida real. Más allá de la broma, si abrías la aplicación de Google Maps, por todo el mapa mundial podías ir descubriendo a los 151 pokémon originales e ir añadiéndolos a tu colección. Fue una simple broma, un detalle curioso, aunque recuerdo que muchas personas se ilusionaron con algo tan simple y tan aparentemente tonto.

John Hanki, el director ejecutivo de Niantic Labs (compañía que antes pertenecía a Google) pensó que la idea tenía potencial así que se puso en contacto con los directivos de Nintendo para comunicarles su deseo de llevar ese tráiler  a la realidad mediante una aplicación para móviles. Nintendo, una compañía tan japonesa y tan tradicional (y siento la redundancia), se había alejado durante mucho tiempo del sistema móvil, pero estaba en sus horas más bajas, sobre todo ante el más que evidente fracaso de WiiU, así que aceptó. El resultado fue un tráiler similar pero de un juego real que iban a lanzar para móvil.

Recuerdo ver el tráiler en el que no mostraron absolutamente nada del juego. Recuerdo pensar al instante que me bajaría la aplicación el día 1 y recuerdo que en el mismo tráiler aparecían decenas de personas en Nueva York intentando capturar un Mewtwo. Me hizo gracia porque pensé que yo no iba a ser más que uno de los cuatro nerds que se iban a descargar esa aplicación. ¿Un montón de gente en la calle solo para capturar un pokémon? Menuda chorrada.

…Y resulta que en su primer mes, Pokémon Go ha generado 200 millones de dólares y absolutamente todo el mundo conoce este juego. Han aparecido detractores que critican el juego (ya sea por sentirse aislados o por ser teconofobicos que se quejan en Facebook) y a sus jugadores con tanta energía que no hacen más que evidenciar que esta simple aplicación ha sido algo más que un éxito, ha sido un fenómeno social que nadie (estoy seguro que ni siquiera Niantic Labs) supieron predecir. Estamos en el año 2016 y no tenemos robots autómatas en casa que nos hagan las tareas, no tenemos parques de atracciones en la Luna y los coches todavía se conducen manualmente y por tierra. El gran hito cultural y tecnológico de 2016 es Pokémon Go.

¿Es un buen juego Pokémon Go? Vamos a tener en cuenta algunas cosas:

Para empezar, si quieres progresar en el juego, lo que tienes que hacer es caminar. Caminas para encontrar pokeparadas en las que podrás recibir pokeballs, pociones y revivir, tres elementos que ya incorporan los RPG’s originales, además de huevos (que antes no contaban como objeto, sino como pokémon en sí, ocupando un espacio en tu equipo) y dos cosas nuevas; incienso para atraer pokémons y módulos para colocarlos en pokeparadas, atrayendo pokémon además de revelar al resto de jugadores que tú estás ahí.

Pero también caminas para encontrar pokémon. Vas a distintos lugares para encontrar distintas especies. Caminas para llegar a un gimnasio, derrotar a sus líder y adueñarte del gimnasio, previamente habiendo escogido tu bando; equipo azul, amarillo o rojo, que no es un guiño a los cartuchos originales sino a las 3 aves legendarias que representan, Articuno, Zapdos y Moltres. Equipo sabiduría, equipo Instinto y equipo valor.

equipos

Una vez entras en el juego, las cosas son algo distintas. Para empezar, la variedad de especies es absolutamente horrible. Si te desplazas mucho, acabarás encontrando pokémon raros, pero por lo general, lo que siempre te va a salir alrededor son Zubats. Malditos Zubats, repugnantes y asquerosos Zubats. Por absolutamente todo el mapa vas a encontrar Zubat. No hay nadie que no tenga Zubat porque Zubat es muchísimo más omnipresente que Dios en si mismo. ¿Quieres salir a por nuevos pokémon? Mira cuantos Zubat.

También abundan Pidgey y Rattata, y es fácil encontrarlos, pero no tanto como la implacable persecución de Zubat.

zubat

                                                                                            Bad Motherfucker

Ese es el primer error de Pokémon Go; la variedad de especies. En los juegos originales (voy a centrarme en ellos, ya que Pokémon Go reúne a los monstruos originales aparecidos los cartuchos originales) los Zubat, por su naturaleza de murciélagos, solo aparecían en cuevas. En Pokémon Go hay un ciclo natural de día y noche, pero los Zubat aparecen por todas partes y a todas horas. No esperes ir a fábricas para encontrar pokémon eléctricos ni a bosques para encontrar pokémon bicho o planta. A pesar de que se rumorea que es común que aparezcan los de tipo fantasma cerca de cementerios, te los puedes encontrar en cualquier parte. Parece que en vez de situar los pokémon en diversas zonas dependiendo de su naturaleza, simplemente hayan tirado por la completa aleatoriedad de su posición, haciendo que unos tengan más posibilidades de aparecer que otros.  La exploración entonces se vuelve mucho menos inmersiva; no vas a distintas zonas para capturar distintas especies, sino para tener más suerte y a ver lo que te toca.

Cuando empiezas el juego, aparecen a tu alrededor los tres pokémon iniciales. Bulbasaur, Charmander y Squirtle están ahí esperando a que escojas a uno de ellos, aunque hay trucos para ignorarlos e ir directamente a por Pikachu, el Mickey Mouse japonés que puede asesinar a decenas de personas con una sola descarga eléctrica, pero tiene un aspecto incluso más adorable.

Una vez capturas a tu primer pokémon, vas a buscar más. Entonces te das cuenta de que tu inicial no te sirve absolutamente para nada, ya que para capturar pokémon no tienes que luchar con ellos, simplemente tirarles pokeball hasta que se quedan encerrados y pasan a ser de tu propiedad. Cambiamos el sistema de peleas de gallos por el de caza mayor de especies. PETA estará contenta.

Entonces esto es lo que haces; coleccionar pokémon. Bueno, aunque no tengas que hacerlos luchar, “hazte con todos” siempre ha sido el lema de la franquicia, ¿no? Aquí se lo toman demasiado en serio. Aparte de caminar, otro de los puntos del juego es que para progresar debes hacerte con todos, TODOS los que veas. ¿Ya tienes un Zubat? Da igual, captura más. Contra más pokémon captures, más puntos de experiencia recibirá tu personaje para así subir de nivel, poder acceder a pokémon más fuertes e ir recibiendo objetos exclusivos de nivel… que en realidad son simplemente el desbloqueo de super balls y ultra balls.

Esto vuelve a chocar con el juego original. En todos los RPG’s de pokémon, desde la primera generación hasta la séptima (todavía por lanzarse al mercado) tu avatar es un absoluto mindundi. No sube de nivel, no progresa, no cambia su apariencia, no hace nada. Simplemente es un contenedor de pokémon; ellos son los que importan, no tú. Aquí se da más importancia al avatar que a los pokémon, porque no creas un equipo. Los llevas siempre todos contigo y te servirán únicamente para los gimnasios.

Ah, los gimnasios. Menudo drama.

Una vez alcanzas el nivel 5, te avisan de que ya puedes escoger uno de los equipos antes mencionados y lanzarte a la captura de algún gimnasio, que suelen ser abundantes (aunque no tanto como las pokeparadas). Esto es una gran mentira, ya que a nivel 5 no eres absolutamente nadie, y conforme va pasando el tiempo, los gimnasios están liderados por gente con pokémon cada vez más fuertes. La fuerza de un monstruo viene determinada por sus Puntos de Combate o C.P. Y eso es absolutamente todo lo que importa. Sí, un pokémon de tipo planta tiene ventaja sobre uno de tipo agua, pero si mi tipo planta tiene 1100 CP y tú pokémon de agua tiene 1400, voy a perder el combate. Y el sistema de combate es una basura hecha sin ganas. Das golpes en la pantalla; un golpe rápido hace que el bicho en cuestión haga su ataque normal, un deslizamiento hace que tu pokémon se mueva hacia un lado para esquivar y un golpe mantenido, cuando tu barra de energía se ha completado a base de romper la pantalla a dedazos, hace que haga un ataque especial. Es el sistema de combate más mediocre que he visto en mi vida. No hay estrategia, no hay tiempo para pensar qué hacer ni decisiones que tomar. Sacas a tu pokémon y aporreas la pantalla. Si tu pokémon tiene más CP que el del gimnasio vas a ganar. Si no, vas a perder.

pikachu

¿Cómo haces más fuerte a tus pokémon? ¿Cómo los evolucionas? De la manera más triste posible. El grindeo y el farmeo son elementos comunes en los RPG y los aficionados al género nos hemos acostumbrado a ello, pero aquí lo mezcla todo en uno. ¿Quieres evolucionar a tu Magikarp? Pues captura 100 Magikarp más. Así de simple, así de ridículo. Cada vez que capturas a un pokémon recibes caramelos de ese pokémon, que es lo que lo hace evolucionar. Tus pokémon no crecen, no entrenan. Jamás se me había ocurrido que un juego de pokémon pudiese ser tan poco fiel a su espíritu.

Por no hablar de la cantidad de bugs que tiene el juego. Por no hablar de lo incabado que se ve. Por no hablar de la horrible interfaz. Por no hablar de la mediocre personalización de tu personaje. Pokémon Go es un juego terrible.

Y sin embargo cada vez que salgo a la calle, lo tengo encendido. Yo y más usuarios de los que por lo visto ha tenido en el mes de su lanzamiento TinderWhattsapp o las páginas pornográficas. Ya estamos hablando de un tema serio.

Cuando descargué Pokémon Go (antes de su fecha de lanzamiento, como la mayoría) fui viendo poco a poco que su éxito era muchísimo más de lo que esperaba. Pero no me di cuenta de su repercusión hasta que no fui a un parque y me encontré a centenares de personas de todas las edades mirando su móvil, esperando a que apareciese una especie rara. Y en efecto, ese mismo día apareció un Alakazam y vi que en toda la plaza se empezaba a generar mucha tensión.

No soy muy dado a hablar con desconocidos por la calle, pero desde que ha aparecido esta aplicación lo he hecho más que nunca. Niños en el parque que desconocen los pokémon originales porque no habían nacido preguntándome por mi nivel y mi equipo. Chicos en la playa preguntándome si hay algún pokémon interesante alrededor. Chavales con el cargador en mano diciéndome que ya le quedan pocos Magikarp para poder conseguir un Gyarados.

Hace poco apareció un documental llamado “Pokémon Go: Unite NYC”. El documental habla sobre como la aplicación (casi no me atrevo a llamarlo videojuego, aunque no me quiero meter en gramática) ha empezado a unir a las personas en Nueva York y a hacerlas más sociables, a que interactúen entre ellas más de lo frecuente. Para el que no lo sepa, Nueva York es una ciudad donde lo recomendable es no establecer contacto visual con un desconocido y la gente que no conoces no suele ser agradable. De hecho, hay un chiste frecuente en la ciudad que reza “disculpe, ¿le puedo preguntar dónde está el ayuntamiento o me voy directamente a la mierda?

Eso es lo interesante de Pokémon Go. Varias generaciones soñamos cuando eramos niños en salir al mundo real a capturar pokémon y esta es la forma más aproximada que tenemos de hacerlo. Es un mal juego, sí, pero es un juego que nos ha permitido simular una ilusión que nunca hemos podido alcanzar. Es un juego que ha hecho a la gente salir a la calle a socializar. Y este es el verdadero logro, pero no por parte de Niantic Labs, sino por parte de nuestra intención de amarlo. Por ahora, Pokémon Go es un amor muy pasional pero no correspondido. Depende de si Niantic hace sus deberes y corresponde este amor, que el juego sea simplemente un amorío de verano, flor de un día, o acabe generando en la mayor distopía cyberpunk que ningún escritor de ciencia ficción había imaginado jamás. Una distopía en la que Pikachu no deja de sonreírnos.

 

1 Comment

  1. Increíble descripción y comentario, solo quiero agregar que me parece la aplicación más increíblemente pésima y adictiva.

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