Pokémon Sol y Luna. Dèjá vu con amor.

pokemon sol y luna

Pokémon es el nuevo Star Wars. No por comparaciones en cuanto a su narrativa sino por su impacto en la cultura popular y como producto multigeneracional. Esto es evidente para todos aquellos que se pasasen por alguna quedada de Pokémon Go y viesen el rango de edad allí manifestado. Yo lo experimenté y era una locura. Unos cuantos me sacaban unos añitos y otros estaban lejos de nacer cuando apareció Pokémon Rojo y Azul.

Es difícil volver ahora a las primeras ediciones de Pokémon por otra cosa que no sea nostalgia. El personaje camina lentamente, los gráficos en combate son horribles, el menú de objetos es un caos… si uno quiere volver a jugar Rojo o Azul, lo mejor es que juegue a Sol o Luna. Son esencialmente los mismos juegos. Cada generación es una versión mejorada de la anterior.

Con esto no me refiero a que la diferencia entre Sol y Luna y la primera generación sea la misma entre Call of Duty Black Ops y Black Ops 2, o Fifa 15 y Fifa 16. Aparte de que la saga se toma su tiempo entre entrega y entrega, lo que hace en esencia es pulir la idea original. El hijo de una madre soltera decide irse solo por el mundo escogiendo un pokémon de tipo planta, fuego o agua, captura más pokémon, recibe una pokedex para registrarlos y llevar la cuenta, derrota a ocho líderes de gimnasio de los cuales cada uno se especializa en un tipo elemental de pokémon, por el camino derrota a una organización criminal, obtiene habilidades que enseñar a su pokémon para atravesar obstáculos, cruza mares y bosques y finalmente llega a la Liga Pokémon, donde se enfrenta a cuatro líderes más un campeón. Termina el juego pero desbloqueamos otras rutas o lugares en los que capturar los pokémon legendarios que nos faltan.

Son demasiados elementos como para considerarlo una reducción al absurdo pero así han sido todas y cada una de las generaciones de Pokémon. En Sol y Luna hay algunos cambios; para cruzar obstáculos, como por ejemplo el mar, ya no es necesario obtener las MO (Máquinas Ocultas) sino que nos dan a un Pokémon que se encargará de transportarnos. Esto supone una ventaja, puesto que las MO eran ataques permanentes que el pokémon no podía olvidar a no ser que lo llevases a un personaje concreto que elimina el movimiento (esto es redundante) y hacía que muchos jugadores llevasen un sexto pokémon llamado “el esclavo de las MO”, aquél que simplemente te servía como vehículo todoterreno.

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Pero en esencia, es el mismo juego. Ahí tenemos a la organización criminal con un plan ridículo, ahí están los pokémon legendarios, el profesor pokémon… ¿ya no hay líderes de gimnasio? los han sustituido por “pruebas” en las que igualmente hay que meterse en una zona con pokémon de tipo elemental temático y se superan de forma lineal. ¿Ahora la historia es más elaborada? Le estás dando mitología a un mundo de piruleta. ¿Por qué es necesario saber la historia del Pokémon legendario de turno cuando el mundo que has creado es tan básico? En la primera generación también lo era, pero tenía el acierto de no hablarnos directamente del legendario. Llegábamos a la Mansión Pokémon de Isla Canela e íbamos encontrando notas que nos hablaban sobre Mew y Mewtwo, pero no volvíamos a saber nada más, nadie nos hablaba de ellos. A Mewtwo te lo encontrabas una vez superada la liga Pokémon sin que nadie te dijese que estaba ahí.

En las últimas generaciones, la sobreinformación del Pokémon legendario que aparece en la portada del juego me recuerda a saturación de información que dan sobre el sida en institutos, universidades, trabajos, televisión, internet y donde uno pueda imaginar. Cuando te encuentras frente a dicho Pokémon, no es ninguna sorpresa porque ya sabías a dónde te dirigías, en todo momento te van guiando y te van avisando de que, hey, pronto vas a encontrarte con él. Y esta vez tiene un ratio de captura ridículo, ¡así que no hace falta que te equipes con demasiadas ultra balls!

Ese es otro error que comete Sol/Luna. Te lleva de la mano. Si bien las últimas generaciones se habían vuelto muy condescendientes, en esta se desmadran. En las primeras 5 horas de juego apenas puedes caminar dos calles sin que salte una cinemática en la que un personaje te avisa de cuál es tu próximo destino, que es el Centro Pokémon dos calles más allá o el inicio de la nueva ruta que se encuentra girando a la derecha. Para que no nos perdamos, el juego además nos enseña todo el tiempo el mapa en la pantalla inferior con un marcador del lugar al que debemos que ir (que, insisto, está a la vuelta de la esquina). Y para rematar el festival de condescendencia, si se te ocurre ir a explorar por otro lugar, aparece un Gandalf que no te deja pasar. Tienes que ir en línea recta y no paran de ofrecerte elementos que te ayudan a cumplir tan ardua misión. ¿Por qué me tratas así? ¿Tan estúpido crees que soy? Entiendo que el target principal de Pokémon sean niños, pero incluso ellos saben lo que tienen que hacer. Y si no saben, déjales experimentar, que es un juego lo suficientemente sólido como para que no lo abandonen a la primera de cambio. Es falta de confianza en el jugador y en el propio juego.

Este es el mayor problema en Sol y Luna. No confiar en el jugador implica no ofrecerle un desafío. En la primera generación, Gary (o Azul, depende del canon que te guste) aparecía en varias ocasiones cuando tú ya habías pasado por varias batallas, la mitad de tu equipo estaba jodido y además él se burlaba de ti. En esta última, el rival es un vivalavirgen que no para de sonreír, da igual cual sea la situación (quitándole todo el drama a la situaciones que se supone que son dramáticas), con la profundidad de una zanahoria (como todos los personajes del juego, dicho sea de paso) y que antes de combatir cura a tus pokémon, no vaya a ser que pierdas. Además, a diferencia de Gary, él no escoge a su pokémon inicial para que sea tu counter (dicho de otra manera, si tu escogías a Charmander, él a Squirtle) sino que escoge al más débil.

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Mucho se ha dicho ya de que esta nueva generación tiene combates más difíciles. No opino igual. Nada más empezar, el juego te da un Repartir Experiencia que sirve para que todos tus pokémon suban de nivel a la vez y no necesites grindear más de la cuenta. Yo lo mantuve apagado en todo momento y la única diferencia es que ahora tenía que utilizar más pociones y más revivir. Pero no me arruiné comprándolas en la tienda porque los personajes del juego te las están regalando constantemente.  

Mitología aparte, la historia que el juego ofrece también tiene lo suyo. Cuando se anuncia un nuevo Metal Gear, los fans especulan sobre su historia. Cuando se anuncia un nuevo Pokémon, los fans especulan sobre cómo serán los Pokémon, no sobre qué intrigante historia nos va a dar Game Freak. Ese es el punto, lo que a los jugadores de Pokémon realmente les interesa. Pero la historia gira entorno al legendario (tema del que ya he hablado) y sobre los villanos. En esta ocasión no llega al mismo ridículo que en X e Y (donde el villano amaba tanto a los Pokémon y le daba tanta pena su sufrimiento que decidía EXTERMINAR TODA LA EXISTENCIA) pero sospecho que ni el director del juego sabe muy bien qué ha hecho ahí. Da igual que me des cinemáticas y utilices variedad de planos, porque para empezar tus personajes no tienen más de seis expresiones y yo lo único que quiero es capturar más pokémon, fortalecer los que tengo o seguir al nuevo destino, para ver que bichos me encuentro por el camino o cómo será el siguiente gimnasio. Ese es el problema, que Pokémon es un buen juego y por extensión, Pokémon Sol y Luna es una buena generación. Me sentí genial cuando superé la liga y cuando derroté a los villanos. Estoy encantado con el equipo que he formado. Pero Game Freak no pule esos aspectos porque no hay nada que pulir, así que da algo que no es necesario y que el jugador no ha pedido, que sumado con el exceso de ayudas que presta el juego, termina siendo cargante. Si quieres hacer algo nuevo, haz algo nuevo. Pokémon sigue siendo lo mismo que en la primera generación. Un mundo colorido pero muerto, con decenas de npj’s estáticos que o bien te dicen alguna chorrada sin importancia alguna o bien están ahí esperando hasta el infinito para que pases delante de ellos y te reten a un combate.

Pokémon Sol y Luna son juegos suficientemente buenos como para que cualquier fan los disfrute y me aventuraría a decir que cualquier no fan. Pero el mérito no es suyo, sino de un sistema de juego muy sólido que se creó hace 20 años. Son buenos juegos pero que no representan nada y quedarán desfasados una vez llegue la séptima generación, no marcan un antes y un después. Y creo que a estas alturas y con la experiencia que tiene Game Freak, deberíamos empezar a exigirles algo más.

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